lunes, 12 de marzo de 2012

Un mito al desnudo

"Un mito al desnudo
En “Mata Hari. Espía, víctima, mito” (Edhasa), Pat Shipman ofrece una visión novedosa de la legendaria bailarina y nos muestra a una mujer sin duda frívola y amoral, pero que no fue una 007 femenina.

FRANCISCO LUIS DEL PINO OLMEDO
La investigación de Pat Shipman probablemente romperá el mito de Mata Hari, representado por una criatura fría y seductora que utilizaba sus encantos para intimar con los oficiales aliados durante la Gran Guerra y arrebatarles información valiosa para Alemania. En realidad, según cuenta el autor, la holandesa Margaretha Zelle, como se llamaba en realidad, se inventó a sí misma a medida que las circunstancias la ponían en un aprieto. Su imaginación y su gusto por los hombres y el lujo fueron parejos siempre. Fue injustamente condenada, más por razones de prejuicios morales que por evidencias de connivencia con el enemigo, y la mala marcha de la guerra para los aliados la convirtió en chivo expiatorio.
Nació el 7 de agosto de 1876 y, a pesar de tener otros tres hermanos, fue la preferida de su padre, un próspero y apuesto comerciante que la mimó hasta que cayó en bancarrota y se divorció de su esposa. Poco después moriría ésta y los niños fueron llevados con distintos parientes. La adolescente Margaretha fue enviada a vivir con unos tíos en una difícil convivencia. La futura Mata Hari sufrió el primer y doloroso desengaño al no comprender por qué su adorado padre no la quería con ella, ya que se había ido a vivir Amsterdam con otra mujer y no la reclamaba. Quizá ello la impulsó a buscar siempre la atención masculina “de manera casi insaciable”, apunta Shipman. Las relaciones con su padre después de la separación iban a ser distantes o cercanas según los problemas que surgían en su vida."


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